¡Hola, querido amigo!
La última vez que te escribí fue bastante descortés, incluso dejando en lo ambiguo de quien era... ¿no me recuerdas? Soy tu amigo Cecilio Celestino, con el que compartíamos en esa patria antigua que tan bellos recuerdos me trae a la mente... ¡Sí! el mismo, el Cabreras Almonacid, quien levantó la voz en su momento junto al resto de los que nos fuimos.
¡Te cuento como nos ha ido! Para serte honesto aún sigue un tanto la herida con la que nos fuimos de casa - soy humano, no puede sanarse esto de un día para otro -, pero las cosas por acá nos han ayudado bastante a ser más llevadero todo este proceso. Nos sentimos en casa, porque nos abrieron las puertas de par en par y nos acogieron como si siempre fueramos de aquí.... Tengo entendido que por nuestras antiguas tierras comenzaron a valorar, por medio de la experiencia, de la importancia y dedicación de lo que haciamos, pero sin el ánimo de abrir una herida, no lamento esta situación y es más: me alegró que suceda esto para que crezcan tanto como crecimos nosotros en algun momento...
Por acá vivímos unos días intensos, con muchas emociones pero que, sin duda alguna, hace mucho tiempo no lo vivíamos de esa misma manera: sentirnos vivos y disfrutar lo que hacemos no tiene precio y, por sobre todo, el cansacio que esto provoca es mucho más gratificante que el sentir un cansancio al que se le suma malas caras y malos ratos... acá todo es felicidad y, lo mejor de todo, nadie nos convenció de venirnos ni nos sedujieron, solo reciben a todos los que quieren aportar con su granito de arena.
Tú sabes que el correo de las brujas vuela, y supimos que siguen habiendo de esas cosas que denunciamos en su momento, incluso habiendo personas que no están respetando lo que los de arriba ordenaron, pero seguiremos rezando por esas vocaciones que se están perdiendo solo por la soberbia... Hoy por hoy, te cuento, no está en nuestras prioridades perseguir esas causas, porque ya lo intentamos y nadie puede decir que no buscamos arreglar las cosas a todo nivel.
Aún te quiero reafirmar y contar que acá siempre las puertas estarán abiertas para todos, porque lo que importa es querer aportar y no brillar por luces propias.
En conclusión: somos felices, tanto que ya no nos cuestionamos si volveríamos algun día - y no por mal agradecidos, al contrario - porque las cosas estan tan bien que estamos haciendo nuestra misión: Mostrar con todos nuestros talentos lo que queremos mostrar y dejando al que quiere poner al servicio de esta causa sus virtudes que lo haga sin que nadie ni nada se lo impida.
Un abrazo desde el autoexilio.
Cecilio Celestino Cabrera Almonacid
El Autoexiliado al que le cuesta escribir
