©Ignacio Bravo Reyes
Buscamos respuestas entre rincones negros
y espacios en blanco de nuestra olvidada mente;
un suspiro me dice que mi corazón y mi alma algo quieren gritar,
pero mi boca y mi habla
no son lo suficientemente capaces
de reproducir el lenguaje cristalino del alma
Toco el cielo azulado en unos ojos,
puedo oler el aroma siempre dulce de las nubes que atraviesan
a una corazonada,
que me hace sentir que me faltaran palabras
para explicar la respuesta a un “¿Qué pienso?”
¿Qué pienso realmente? ¿Que busco en una palabra?
¿Acaso se puede reducir todo un mundo desconocido en simples palabras?
Estoy con un lápiz y papel
buscando una respuesta a alguna de estas interrogantes,
mas solo encuentro estas palabras.
-¿en qué rincón estarán?-
Sin cansancio sigo con mi búsqueda,
recorro de polo a polo mi ser y mi mente;
-un mundo nuevo que me resulta familiar-
un mundo nuevo no distinto,
pero si muy complicado de explicar mediante una explicación sencilla.
Con esto solo tengo una respuesta:
No se en que pensar.
Buscamos respuestas entre rincones negros
y espacios en blanco de nuestra olvidada mente;
un suspiro me dice que mi corazón y mi alma algo quieren gritar,
pero mi boca y mi habla
no son lo suficientemente capaces
de reproducir el lenguaje cristalino del alma
Toco el cielo azulado en unos ojos,
puedo oler el aroma siempre dulce de las nubes que atraviesan
a una corazonada,
que me hace sentir que me faltaran palabras
para explicar la respuesta a un “¿Qué pienso?”
¿Qué pienso realmente? ¿Que busco en una palabra?
¿Acaso se puede reducir todo un mundo desconocido en simples palabras?
Estoy con un lápiz y papel
buscando una respuesta a alguna de estas interrogantes,
mas solo encuentro estas palabras.
-¿en qué rincón estarán?-
Sin cansancio sigo con mi búsqueda,
recorro de polo a polo mi ser y mi mente;
-un mundo nuevo que me resulta familiar-
un mundo nuevo no distinto,
pero si muy complicado de explicar mediante una explicación sencilla.
Con esto solo tengo una respuesta:
No se en que pensar.